¿Por qué no es lo mismo corregir que editar un texto?

¿Por qué no es lo mismo corregir que editar un texto?

 

edición de textos

Escribir, redactar, revisar, corregir, editar, publicar, imprimir… Aquí te cuento las diferencias y te ayudo a diferenciar al profesional exacto que necesitas.

 

Gente que escribe un texto y  busca el ojo de un perito para que corrija los errores gramaticales y sintácticos.

Por ejemplo, para revisar una memoria corporativa.

Un cocinero que sueña con un libro de recetas, pero sus destrezas textuales no son de las mejores. Tiene la materia prima pero le falta que alguien convierta los ingredientes en una torta que todos quieran probar…

(Mala metáfora, lo sé).

Alguien tiene el contenido matriz listo, pero no sabe cómo seguir, es decir, ordenar la información por capítulos, identificar qué es lo relevante, si es necesaria una introducción o que un tercero hable de las bondades de la obra del autor.

En cada uno de estos ejemplos se puede requerir la ayuda de un redactor, corrector o editor.

Y puede ser la misma persona, pero con labores muy diferenciadas.

 

Editor

Editar quiere decir analizar en profundidad lo redactado por otro y seleccionar, reordenar, quitar elementos en relación a los propósitos del autor.

Aquí entran en juego habilidades como la cultura, el conocimiento general, la actualidad y la toma de decisiones.

Los cambios no son de estilo ni de intención, ya que se respeta la voz del autor procurando hacer más preciso el mensaje.

El editor, en este caso, sabe de redacción, edición y diseño editorial.

Está pendiente incluso de aquellos aspectos que no son de su directa autoría, tales como diagramación, producción de fotografías o ilustraciones.

Coordina la labor de todos quienes participan en el proceso, vela por los tiempos y la calidad.

 

«Otros» editores

También están los editores en el sentido clásico del término.

Individuos que dirigen una editorial, que mantienen un catálogo y que buscan nuevos talentos.

Ese tipo escapa a esta clasificación, ya que me centro en la parte “ejecutora” de la edición.

 

Corrector de estilo

El corrector de estilo revisa el manuscrito línea a línea para quitar redundancias, hacer ajustes de puntuación y brindar más fluidez.

Busca errores gramaticales, ortográficos, de sintaxis, de lenguaje discriminatorio, de información faltante…

En definitiva, es el primer corrector (y lector).

Dentro de sus pericias especiales destacan cultura, memoria, oído musical, gusto y tino.

 

Corrector ortotipográfico

Aplica el conjunto de reglas de estética y grafía.

Esto quiere decir que se revisa el texto ya diagramado.

Aquí se corrigen (o vuelven a corregir) errores ortográficos y de puntuación, viudas y huérfanas (líneas que quedan solas al comienzo o al final de una página), palabras mal partidas, jerarquía de títulos y estilos bibliográficos, entre otros aspectos.

Se unifican sangrías, mayúsculas, minúsculas, abreviaturas, cifras, magnitudes, símbolos, cursivas, comillas, negritas, versales, notas al pie…

 

Corrector de pruebas

Busca errores de coherencia, estilo y gramática por última vez, cuando el manuscrito ha sido compuesto.

Él lee las páginas impresas preliminares.

Las destrezas deseadas son memoria y agudeza visual, inteligencia espacial, rapidez y, como en todas las áreas editoriales, lengua y cultura.

Errores tipográficos comunes son palabras mal escritas, signos de puntuación sin cerrar, palabras repetidas, altas por bajas, cursivas en vez de redondas y tipografía inadecuada.

Como es el último de la cadena de revisión, y teniendo en cuenta el alto costo que implica hacer cambios una vez realizada la composición, se corrigen los errores más ostensibles y se dejan pasar pequeñas inconsistencias que no afectan el sentido.

 

Redactor

Un mundo completamente distinto es el de la redacción.

Es un servicio que ofrece un escritor cuya obra firmará otra persona y por la que no recibirá regalías, salvo el pago acordado.

Solo existe la idea de libro o artículo y es necesario comenzar de cero.

En el mundo literario se llama escritor fantasma y se ocupa mucho en el caso de celebridades.

En el mundo corporativo ser redactor es bastante demandado, y se busca la creación de artículos claros, concisos, estructurados, amigables y visuales, es decir, que no cansen ni aburran.

¿De qué tipo?

Folletos, catálogos, manuales, memorias, tesis, presentaciones, informes, guiones y, sobre todo, el contenido del sitio web corporativo o del blog del mismo.

A diferencia de textos literarios, los empresariales o institucionales presentan tiempo acotado de lectura, se leen en un momento determinado, es obligación hacerlo, es una información que se tiene que almacenar en la memoria a corto plazo y compite con otros datos importantes que hay en el cerebro de un ejecutivo.

 

Recapitulo:

  • Necesitas a un editor cuando tienes un proyecto de libro y requieres a un experto que se haga cargo del proceso completo.
  • Necesitas a un corrector de estilo cuando el manuscrito está listo y alguien hace modificaciones (o no) de fondo para una mejor consecución de los objetivos.
  • Necesitas a un corrector ortotipográfico cuando el texto está diagramado y deseas quitar errores gramaticales y sintácticos, así como homologar los elementos gráficos.
  • Necesitas a un corrector de pruebas cuando ya has pasado por todas las etapas anteriores y un perito revisa globalmente la publicación en imprenta.
  • Necesitas a un redactor cuando tienes el conocimiento pero no el tiempo o las habilidades para un proyecto editorial y otra persona se encarga de escribirlo (para lo que se trabaja con información en bruto o a través de entrevistas).

 

Y tú, ¿qué necesitas?

 

Cualquier duda, feliz te ayudo.

 

Jaime Troncoso Ubilla

Corrector | Redactor | Editor | Guionista | Periodista

linkedin.com/in/jaimetroncoso

fb.me/jaimetroncosocorrector

www.jaimetroncoso.cl

 

¿Por qué no es lo mismo corregir que editar un texto?

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Un cocinero que sueña con un libro de recetas, pero sus destrezas textuales no son de las mejores. Tiene la materia prima pero le falta que alguien convierta los ingredientes en una torta que todos quieran probar…

(Mala metáfora, lo sé). (más…)

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